jueves, 27 de agosto de 2015

Una vegana a bordo del Aletheia

Nos anuncias tu veganismo y revolucionas la cubierta del Aletheia. Y lo haces justo cuando Masahiro, nuestro chef, nos presenta su menú de sushi y sashimi que incluye piezas de atún, salmón, pargo, caballa, jurel y langostino.

Puede que a más de uno nos amargues la cena pero, como filósofos, queremos conocer tus motivos para ser vegana. Queremos saber tu verdad, aunque cuestione la nuestra.

Empiezas por definir el concepto del veganismo: se trata de un principio moral que se resume en la idea de no utilizar a los animales para ningún propósito ni en ninguna forma. Lo que se traduce en la práctica en una actitud firme en no consumir productos de origen animal, ya sea con fines alimenticios, de vestimenta, higiene, entretenimiento u ocio.

Entre los filósofos de a bordo, a más de uno le ha molestado tu respuesta a una pregunta directa que se te hizo:
– «¿Lo haces por salud o por motivos éticos?».
– «Por ambas cosas» –dijiste.
Que sea por llevar una dieta más saludable es algo que todo el mundo puede entender e incluso aceptar. Pero cuando añades que se trata de una cuestión ética deja de ser algo que te concierne sólo a ti, pues le estás diciendo al resto que comemos carne que no lo estamos haciendo bien. Estás apelando a la ética colectiva tanto como a la individual.

Alguien te habla claro: No le gusta que una niña rica venga a decirnos que se siente superior a nosotros por el hecho de ser vegana.

Ésta fue tu respuesta:
«No me siento superior por ser vegana. Lo cierto es que soy vegana porque no me siento superior a nadie». (Añades que la cita pertenece a Michele McCowan)
Sabes bien que discutir sobre las ventajas o inconvenientes de llevar una dieta u otra no constituye un debate incómodo. Otra cosa es cuando nos enfrentas a un problema que los humanos todavía no hemos sabido resolver: ¿estamos legitimados para hacer sufrir a los animales?

Admites que son muchos los te han dicho que los animales no sufren. A ellos les recomiendas ver Earthlings (2003), dirigido por Shaun Monson. Earthlings (o Terrícolas) es un documental acerca de cómo los humanos explotamos a los animales de otras especies. 

Precisamente, hay un aspecto que quieres aclarar: no se trata de seguir una dieta vegana. Ser vegano implica no hacer daño a los animales. Está claro que los animales sufren cuando los llevamos al matadero. Algunos humanos no saben, o fingen no saber, que los cerdos, pollos, terneras, atunes y delfines son desangrados mientras aún están vivos. De lo contrario, su carne no sería apta para el consumo. 

Pero hay más. Los animales también son asesinados para obtener sus pieles. Los veganos se oponen a vestir abrigos de foca, calzar zapatos de cuero o portar bolsos de cocodrilo. También a los rellenos con plumas de oca, los célebres plumíferos. Y a las prendas confeccionadas con piel conejo. Y por supuesto aquellas que utilizan la lana o la seda.

Del mismo modo, la ética vegana está absolutamente en contra de que la industria experimente sus productos sobre animales. La experimentación con animales es una auténtica tortura. No es que los veganos estéis en contra de la ciencia. Para nada. De momento, los productos cosméticos que utilizas no se hicieron a base de pruebas sobre animales, como suele ocurrir con la mayoría de los que hallamos en las tiendas.

Los veganos os oponéis también a la caza deportiva, esa que convierte en colegas a un rey que dispara a los elefantes, un dentista que apunta a los leones o un frutero que abate perdices. 

Y no estáis de acuerdo, tampoco, con que se permita esclavizar animales a beneficio del espectáculo en circos, en acuarios o en zoos. Los animales no son un entretenimiento. Rechazas que nos divirtamos jugando con ellos hasta la muerte como ocurre en los festejos taurinos, las peleas de gallos o de perros, y en los rodeos.

El veganismo no es una moda, dices. Rechazas esa asociación de ideas que empareja a cantantes o actrices con el veganismo. Que Nosequien haya seguido una dieta vegana no puede emplearse para confundir a la gente en el sentido de que sólo los ricos y famosos optan por ser veganos. Afirmas que muchos son como tú: gente sencilla comprometida con unos valores éticos.
«La ética no se basa en meros caprichos o deseos personales sino en normas objetivas basadas en la razón. ¿Por qué iba ser diferente en el caso de otros animales?». 
Insistes en que de acuerdo con la lógica:
«No debemos hacer a otros individuos aquello que no deseamos que nadie nos haga a nosotros mismos».
Estás apelando al principio de igualdad o de igual consideración. Si no queremos que nadie nos use como comida, tampoco debemos comernos a otros individuos que tampoco desean que nadie les someta, les mate ni les haga daño. Todos los seres dotados de sensación somos conscientes de nosotros mismos y poseemos unos intereses básicos relativos a nuestra supervivencia y bienestar.

Ahora diriges la mirada hacia mí y me recuerdas lo que yo mismo puse por escrito en una de mis últimas entradas:
«Los animales tienen derechos porque pueden padecer daño: tienen derechos en cuanto son pacientes morales».
Recuerdo que la cita era del profesor Alcoberro.

El especismo –dices– consiste en discriminar de la igual consideración moral a otros individuos sólo porque pertenecen a una especie distinta a la nuestra. Es lo mismo que discriminarles por ser de otro sexo u otra raza.

Nos hablas con dulzura pero con voz firme. Te crees lo que dices, porque tienes razón.

El capitán del Aletheia nos anuncia que someterá a votación declarar la nave como vegan-friendly. De hecho, algunos nos planteamos cómo es que hemos llegado a viejos (o casi) sin habernos enfrentado nunca a esta cuestión. Tal vez es que mirábamos hacia otro lado.

Como inicio no está mal. Así que te pregunto:
– «¿Volveremos sobre el tema?».
– «Sí».
– «¿Seguro?».
– «Segura».



5 comentarios:

  1. Interesante, mucho. Seguir una dieta vegana pienso que ha de ser relativamente fácil, solo hay que poner empeño. Pero como substituir los zapatos de piel, los jerseys de lana, las almohadas...tenemos que usar producto textil sintético? Lo hay todo de algodón natural?
    Otra cosa...
    Desde la prehistoria, desde que la especie humana vivía en las cavernas, las mujeres han sido recolectoras y los hombres cazadores… Eran ellas quienes salían a escoger una a una las frutas, las verduras, las legumbres, los granos, sabían ver las que estaban maduras, las mas bellas, las que estaban en su punto, ellas eran las que entendían cual era el tiempo justo para desprenderlas y llevárselas a casa, se tomaban su tiempo, tenían paciencia… sabían ver, ver una y otra vez y después escoger.
    Los hombres eran cazadores, perseguían al animal, iban tras su presa, ponían el ojo en un ser viviente y lo convertían en su victima, en su alimento.
    El veganismo, se da más en mujeres que en hombres? Ojalá la ética vegana se extendiera.

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  2. Hacerse vegano o vegana no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Es un proceso que puede llevar varios meses.

    Y sí, se dice que el veganismo se entiende más entre mujeres, judíos, indios y negros. Pero no tengo datos que lo confirmen.

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    1. Pienso que hacerse vegano viene dado más por un cambio hacia un pensamiento más ético que por el hecho, solo, de comer más sano. Ser honesto y coherente con nuestro pensamiento conlleva, en este caso, cambiar la alimentación, pero debe ser muy dificil conseguirlo al 100%.
      Yo me inclino más por el consumo de producto ecológico y de proximidad y dejar de lado las grandes marcas para favorecer a los productores de nuestro pais...y de vez en cuando, de vez en cuando, comer carne. Por supuesto, NO a la fiesta nacional.

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  3. Si se le pone ganas se puede sustituir unos tejidos por otros. Por ejemplo una prenda de lana por un forro polar (abriga más). Respecto a los zapatos o bolsos de piel, hay que destacar que ya existen materiales muy similares al cuero y son veganos, apenas se distinguen en apariencia y son de buena calidad. En el caso de tener productos de procedencia animal y querer llevar una vida vegana, siempre puedes donarlos, venderlos o seguir usándolos. Aunque esta ultima opción es la menos vegana de todas, pero no es cuestión de desprenderse de todo lo que se tiene en un solo día, simplemente se trata de no seguir consumiendo.

























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    1. Gracias Anónim@ por tu respuesta. Así, de golpe, no me veo de vegana, la verdad, pero saps? tendré en cuenta lo que me dices para acercarme. Si lo pienso un poco, puedo comprar una cosa y no otra fijándome en la procedencia, como ya hago cuando busco productos ecológicos, sin conservantes, etc, etc... Un saludo!

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